Jornadas Mujer Madura

Jerez.esIgualdad y SaludActualidad 2009Marzo

Para la doctora Anna Freixas la vejez no es un abismo sino un espacio de libertad y felicidad

Margarida Ledo señaló que la sociedad actual no valora las aportaciones de la mujer madura “ni en el ámbito familiar ni el público porque la valoración es diferente ya que se reconocen los valores del varón y se ocultan los de las mujeres; es una discriminación sexista”, ha afirmado. Margarida Ledo ha añadido que las mujeres maduras están sufriendo más los coletazos de la crisis económica, especialmente las viudas. “El 8 de marzo es una fecha para celebrar los enormes avances pero también de reflexión de lo mucho que queda por hacer. Tenemos buenas leyes pero hay que desarrollarlas porque hay mucha diferencia entre la igualdad real y la formal”, enfatizó.

Anna Freixas desgranó los obstáculos que se encuentra la mujer en el envejecimiento. El primero es el Edadismo, “la discriminación por edad (con sus estereotipos), un rechazo hacia las personas mayores; las mujeres somos evaluadas por la apariencia. Mientras los hombres maduran, las mujeres envejecemos”, afirmó. El segundo obstáculo es la belleza, unida a la delgadez y la juventud. “No se puede ser joven y mayor; tampoco es fácil estar delgadas. El modelo de belleza es estético y estático. Hay que aceptar el cambio del cuerpo y que no significa estar peor. A los 60 años no se puede tener un cuerpo de 20, ni se puede enmascararlo. Es evidente que a todas nos gusta gustar. Debemos crear y redefinir los  modelos de belleza donde nuestro cuerpo se considere atractivo. Si tenemos canas es porque hemos vivido y arrugas porque nos hemos reído”, recordó.

Anna Freixas ha definido la salud no como la ausencia de enfermedades sino como “estado de satisfacción, de gozo”, dijo. Como tercer obstáculo ha mencionado la educación porque las mujeres “son ‘otracidas’, son seres para los otros y no pueden definir cuál es su deseo…qué tipo de vejez queremos”, ha subrayado. Para Anna Freixas, “las mujeres debemos encontrar nuestros modelos de envejecer para estar sacrificadas con nuestros propios proyectos; las mujeres enferman por las condiciones en que vivimos… necesitamos espacio y tiempo para nosotras mismas”, concluyó.