

La dependencia emocional está considerada, desde un punto de vista técnico, como una especial forma de relación que se establece normalmente entre dos personas y que limita la autonomía y capacidad de decisión de una de ellas.
Uno de los exponentes más claros de la dependencia emocional lo encontramos en las relaciones familiares, concretamente en las mujeres. Así, estas mujeres no viven la vida por ellas mismas, sino en función del servicio que prestan a su familia, según son valoradas, reconocidas etc. En definitiva, alimentan su autoestima en función de los demás, sobre todo en relación a su marido o compañero.
El síntoma que más evidencia esta problemática es cuando la mujer confunde sus deseos, sentimientos y metas con las de su pareja.
El trabajo que desarrollamos en los grupos de autoapoyo para superar la dependencia emocional parte de la introyección, manifestación de sentimientos y reconocimiento de necesidades. Las mujeres desarrollan por sí mismas un proceso personal de recuperación emocional.
Al grupo se accede mediante el diagnóstico y posterior derivación de las respectivas asesorías del Centro Asesor de la Mujer.

Para aquellos casos en que exista un sustrato común de análisis, que pueda ser objeto de elaboración en común para un grupo de mujeres, enriqueciendo tal posibilidad con el aditivo del autoapoyo que se establece entre las participantes del grupo, y que propicia la objetivación de sentimientos, el ejercicio de habilidades de comunicación, etc.
Grupos de Autoapoyo. Por derivación profesional
Atención individualizada mediante cita previa concertada tras valoración de la informadora de la adecuación de la demanda a las posibilidades del servicio, así como por derivación de distintos entes o servicios tanto internos como externos al propio Centro Asesor.
Los grupos se configuran cada tres meses atendiendo a una valoración inicial que aconseje la idoneidad y ajuste de la problemática y de las circunstancias de la persona al espacio grupal.