
El proceso de acogida del animal antes de su posible adopción.
Cuando un animal es recogido de la vía pública se traslada al Centro Zoosanitario de la ciudad donde pasará una estancia de varios días, periodo tras el cual será sacrificado sin dolor en caso de que no haya sido reclamado por su propietario o adoptado por una familia.
Entonces comienza la labor del voluntario o voluntaria y de las Asociaciones Protectoras. Tras una inspección previa del animal para descartar a los muy enfermos ó los clasificados como EPP (Especie Potencialmente Peligrosa) se les realiza una fotografía y se anota el número de chapa y fecha de entrada en el Centro Zoosanitario. En el caso de que estén enfermos se les prescribe el tratamiento adecuado y, a veces, se acude a una Clínica Veterinaria de la ciudad. Una vez que se ha identidficado al animal, se difunde su fotografía y los datos más relevantes sobre su carácter y fisionomía por internet, a través de las organizaciones nacionales y extranjeras, que realizan la reserva del animal que mejor se adaptan a las demandas de los interesados en adoptarlos (por razas, por tamaño, por características del animal, etc.).
La vacunación y desparasitación establecen un periodo de entre dos y tres semanas para comprobrar la ausencia de enfermedad. Cuando el animal sale al extranjero, la legislación establece una doble vacunación, con un intervalo de 15 días entre ambas. La normativa europea establece que la vacuna antirrábica deba ser aplicada con un mes de anterioridad al vuelo y, también la posibilidad de realizar analíticas en el destino, para comprobar que el animal no es portador de enfermedades como la Leishmania o la Dirofilaria.