

Las casetas son uno de los emblemas más representativos de la Feria y el lugar de encuentro para tomar un buen vino, degustar de una amplía gastronomía y bailar unas sevillanas. Dentro de ellas se respira y se vive el ambiente de la fiesta.
Desde el punto de vista estético, la caseta es una estructura de metal cubierta por una lona a rayas, decorada con los típicos “farolillos” en su interior. No obstante, en Jerez, existe una gran tradición en la decoración y el cuidado de las casetas, tanto en el interior como en el exterior, con la construcción de portadas alegóricas a monumentos o lugares típicos de la ciudad. Una tendencia habitual también es que las casetas adopten la estética tradicional andaluza. Así es frecuente ver casetas en las que nos trasladamos a un cortijo típico de la campiña, con aperos de labranza y útiles del campo, como una alegoría a la tradición vitivinícola y ganadera de la zona. Otro modelo habitual entre las casetas es adoptar la fisonomía de los antiguos patios de vecinos, con ventanales, un buen exorno floral de claveles, clavenillas, gitanillas y geranios, y, en ocasiones, hasta simulaciones de pozos o pisos superiores. En los últimos años, también se está mejorando notablemente el interior de las casetas, haciéndolo cada vez más original y cómodo. Proliferan los cuadros y otros elementos decorativos, y se está extendiendo, por muchas casetas, el montaje de aires acondicionados. Por este motivo, el Ayuntamiento convoca cada año un concurso en el que se premia a las mejores casetas instaladas en el Real, finalizando con la entrega de premios en el Templete Municipal.
En esta edición 2010, la entrega de premios del Concurso de Casetas se celebrará el jueves 13 de mayo, a las 14 horas.

La Feria 2010 cuenta con 223 casetas ( más cuatro de servicios) que permiten disfrutar de la mejor gastronomía tradicional de esta fiesta, como son los guisos, el pescado frito, el gazpacho, los montaditos, las tortillas de patatas y los pimientos fritos. Todo ello regado con el vino fino, se convierte en el mejor menú para una semana en la que los jerezanos disfrutan intensamente de la fiesta.
El baile por sevillanas, las palmas y el compás toman protagonismo en las casetas durante toda la jornada, en una confusión de volantes y lunares en la que la mujer jerezana muestra su mejores galas.
El ambiente más familiar, en una fiesta hospitalaria donde todas las casetas tienen entrada libre para cualquier persona que quiera acceder a las mismas, convierte en insustituible un paseo por el Real disfrutando de la visita a cada una de ellas.