UNA TARDE DE TOROS

Por Andrés Luis Cañadas Machado

Todo el colorido y la belleza de la Feria alcanzará su culminación en la tarde de toros, cuando el coso de la calle Circo, obra del arquitecto Francisco Hernández Rubio, con su historia a cuestas, se vista de gala para ser escenario de gloria y de tragedia. De ese espectáculo único en el que hombre y fiera juegan con la brisa de la tarde, para dejar prendido del cielo el olé en que el arte se concreta. Incompleta quedaría nuestra feria, si le faltaran los toros. Todo el ambiente hermoso y singular de la mujer que luce, bellísima, su traje de gitana en los tendidos.

Las prisas de la entrada. Y los corrillos al terminar la corrida. El albero manchado de sangre y la pasión por la figura del momento... Nada más bonito y más nuestro que tendrá por escenario ese castizo recinto que abriera sus puertas el 2 de agosto de 1894, con “Guerrita” y “Bonarillo” en el cartel lidiando toros de Villamarta.

De aquella plaza poligonal de la primera mitad del siglo XIX inaugurada el 7 de junio de 1840, que un incendio destruyó casi en su totalidad el día de San Juan de 1860, a ésta de ahora, toda la historia taurina de Jerez condensada.

Cartel de Toros de 1925

Porque aquí han tomado la alternativa toreros como Manuel Lara “Jerezano” o “Capita”; y nuestro coso sirvió para que “Guerrita” toreara en público por vez primera; y hubo toros como Vistahermosa o Guareño, que tomaron veintitrés o veintiseis varas respectivamente y mataron hasta doce caballos...

Porque en nuestra plaza, y especialmente en los días de feria, lo mejor de la torería ha vestido de luces, brindando su arte y su valor. Y así, en distintas épocas, alternaron Chanito, Carnicerito o Facultades; “Gallito”, Fortuna o Juan Belmonte; y Don Antonio Cañero, Sánchez Mejías y El Algabeño; y Marcial Lalanda o Domingo González “Dominguín” y el Niño de la Palma por citar tan sólo algunos.

Lugar destacado ocupa, sin duda, la Corrida Concurso de Ganaderías, que empezara celebrándose en septiembre, concretamente en la tarde del día 11 del citado mes, de 1955, y que hasta la fecha ha venido teniendo lugar, primero durante la Fiesta de la Vendimia y a partir de 1983 en la Feria del Caballo, de la que el mejor exponente quizá sean los azulejos que, adosados a la fachada de la Plaza de Toros, hablan de las excelencias, de la calidad y bravura de aquellos ejemplares a los qué les fue perdonada la vida, porque el público solicitó el indulto para ellos.

Y ha sido y sigue siendo Jerez también, durante la Feria, marco único e incomparable para las corridas del Arte del Rejoneo, que precisamente nacieran en nuestra ciudad el 5 de mayo de 1967, pues no en balde nuestra tierra es cuna de ilustres Caballeros en plaza.