ORFEO Y EURÍDICE

sábado 19 de enero 2019

Categoría: Abonos Líricos Musical, Ópera, Villamarta Portada

Por: W. Gluck


Ópera

Producción del Teatro Villamarta

JOSÉ LUIS SOLA – NICOLA BELLE CARBONE – LEONOR BONILLA

CORO DEL TEATRO VILLAMARTA

ORQUESTA FILÁRMONICA DE MÁLAGA

JESÚS RUIZ, escenografía y figurines

CARLOS ARAGÓN, dirección musical

RAFAEL VILLALOBOS, dirección de escena

 

Amig@ del Villamarta

José Luis Sola

Viernes 18 y sábado 19 de enero a las 20 horas

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Versión 1774

L'enfer, c'est les Autres
Sartre, J. P., Huis Clos (1944)

Konzept

La viudez es el enemigo de los enamorados. Enfrentarse a la muerte del amado supone renunciar a éste y asumir la propia en soledad. Si el amor es la conjunción de dos caminos que se cruzan, la viudez no sólo nos obliga a separarnos, sino que, además, implica que sólo uno pueda acompañar al otro en el tránsito total de dicho camino. Sólo uno de los dos podrá sostener la mano del que se va. La viudez es doblemente injusta: nos obliga a despedirnos y separarnos de nuestro amado, y a la vez a no contar de vuelta con el apoyo que hemos ofrecido. La muerte, sin embargo, es cómplice de los enfermos. Con la muerte, nos liberamos de las cargas que nos atan a la vida física. La muerte extermina el dolor de la carne y destierra la pesadumbre de la mente, que vive permanentemente torturada por la mirada de los otros: los sanos.

El mito que inspira la ópera gira en torno al desasosiego que la muerte de Eurídice provoca en el enamorado Orfeo, que apenas puede disfrutar de su matrimonio pocas horas. Este sentimiento de brevedad, sumado a la juventud de la amada, sume en la tristeza al joven músico, que lejos de aceptar la desdicha baja a los infiernos buscando recuperar a su esposa, quien reposa en los Campos Elíseos ajena a los pesares de la vida terrenal. Si nos centramos en el retrato que tanto la música de Gluck como el texto de Calzabigi -traducido más tarde al francés por Pierre Louis Moline para su estreno parisino- hacen de Eurídice, es muy interesante observar cómo ésta se encuentra liberada de los pesares terrenales en su vida en el Elíseo. Lejos de padecer el olvido del Leteo, la Eurídice de Gluck recuerda perfectamente su vida anterior a la muerte, cosa que no le impide disfrutar de las bondades de la vida en el paraíso.

Con la propuesta escénica, queremos ofrecer una introspección al mundo interior de Orfeo, ofreciendo un punto de vista diferente al mito y analizando dónde se encuentran los límites de la aceptación de la enfermedad y la muerte. Orfeo no puede asumir la soledad que la muerte ha impuesto en su vida, independientemente de la liberación que ésta haya podido conceder a su mujer. Así, esto le llevará así un viaje iniciático a través del Hades guiado por la figura de Amor, que finalmente será el catalizador que consiga ayudar a Orfeo a asumir su nuevo estado. El lieto fine de la ópera se traduce aquí en un final mucho más abierto y ambiguo, donde la melancolía del músico deja paso a la aceptación de que, de algún modo, el nuevo estadio de la pareja es beneficioso para ambos.

Para subrayar esta nueva lectura de la obra, más introspectiva e intimista, queremos apoyarnos en una serie de referencias que puedan ser reconocidas y comprendidas por el público contemporáneo, y que van del existencialismo sartriano al cine de Haneke. Basándonos en estas referencias, queremos crear un mundo de intimidad que ahonde en las relaciones de pareja y subraye, como hemos mencionado, los difusos límites de la aceptación de la viudez. 

Descripción formal de la propuesta escénica

Toda puesta en escena debe tener dos lecturas: una lectura profunda que invite al espectador a reflexionar sobre su existencia, y otra mucho más simple que complazca al público que acude al teatro con la voluntad de pasar una buena tarde. No debemos olvidar que la ópera es un ejercicio intelectual donde el hombre se reconoce a sí mismo, pero a la vez un espectáculo de entretenimiento donde se aúnan todas las artes. Es nuestra intención crear una lectura profunda, renovada, llena de referencias intelectuales, pero que a la vez sea comprensible para todos los tipos de públicos y les ofrezca una velada amena.

Orfeo y Eurídice son en nuestra propuesta una pareja madura que se enfrenta a la viudez al morir uno de ambos. El personaje de Amor, desdoblado en dos personajes -masculino y femenino, ambos jóvenes-, viene a representar la imagen de la pareja en el momento de sus nupcias, es decir, son los Orfeo y Eurídice del mito clásico. Esta proyección del pasado de la pareja será quien ayude al anciano Orfeo a enfrentarse a la enfermedad y la muerte de su esposa.

A partir de una escenografía abstracta, queremos representar diferentes espacios que tienen una relación concreta con nuestra cotidianidad. El primero representa el apartamento de Orfeo y Eurídice donde ambos ha convivido hasta la muerte de ella y donde al alzarse el telón los amigos de la pareja consuelan al desdichado músico en el funeral por su difunta esposa. El segundo espacio, por su parte, representa el dolor y la enfermedad por la que Eurídice ha pasado antes de morir. Para Eurídice, qué duda cabe, morir ha resultado una liberación. Orfeo se entregará al dolor como paso previo para reencontrarse con Eurídice. Este segundo espacio tendrá un aspecto hospitalario, pero no pretende ser un hospital en sí: habrá camas, fluorescentes, y elementos repartidos por la escena, pero sin hacer referencia a un espacio concreto.

La partitura de Gluck presenta numerosos pasajes de ballet. En nuestra versión se ejecutarán estos números musicales como pantomimas interpretadas por los cantantes que ayudarán al espectador a entender mejor nuestra visión del mito. Consideramos que la tradición francesa de terminar la ópera con un ballet de considerable extensión desfavorece el clímax actual de las representaciones. No obstante, para preservar esta fantástica música hemos decidido alterar el orden de los números finales, interpretando los números 1 a 4 del ballet -de nuevo será la música de fondo para una pantomima escénica- seguido del número coral final, y no al revés, consiguiendo un efecto musical más explosivo.

PRIMERA PARTE

Durante la Sinfonía, un grupo de invitados celebra con júbilo las bodas de oro de Orfeo y Euridice, que sorprenden a la pareja con una foto enmarcada de ellos mismos el día de su boda.

TELÓN

Al alzarse de nuevo el telón, varios amigos consuelan a Orfeo, que llora abatido junto a un ataúd. Ramos y coronas de flores nos sitúa en la situación: estamos en el funeral de la mujer del músico. Orfeo pide intimidad, y poco a poco, tras hacerle llegar sus muestras de cariño, los personajes abandonan el apartamento.

Cuando Orfeo se queda solo, y ante el desconsuelo de su canto junto al ataúd, la proyección de su pasado irrumpe en escena: una pareja de jóvenes en el día de su boda -ella, además, con un vestido de clara influencia griega, en referencia a la Eurídice clásica- se aparecen frente a Orfeo para indicarle que podrá reencontrarse con su esposa, siempre que no la mire a los ojos. La pareja de jóvenes desaparece y Orfeo, lleno de júbilo, interpreta su aria de bravura mientras toma el retrato de Eurídice.

Rápidamente el espacio se transforma y Orfeo se ve envuelto en un mundo de dolor: el mundo siniestro que ha rodeado la enfermedad de Eurídice. Orfeo quiere llegar hasta su esposa, pero un grupo de enfermos -las furias- se lo impide al considerar que Orfeo no conoce el enorme padecimiento que su esposa ha sufrido, y desprecian su vanidad al presentarse frente a ellos. Orfeo decide entregarse al dolor como muestra de empatía -ballet de las furias-.

La fiereza del ballet de las furias contrasta con la sutilidad del ballet del cielo. Para ello, la luz cambiará drásticamente para concentrarnos en una pequeña pantomima entre el joven Orfeo y la joven Eurídice que representará su pasado feliz y cotidiano.

Eurídice irrumpe en escena cantando las alabanzas de los Campos Elíseos. Para ella, al contrario que muchos enfermos, trata de aceptar su condición y sembrar paz y armonía entre ellos, pero al escuchar la voz de Orfeo, queda paralizada por el miedo a un posible reencuentro. Las furias conducen a Orfeo que, a pesar de la negativa de Euridice de mirarlo a los ojos, reconoce a su esposa y la besa.

SEGUNDA PARTE

Al alzarse el telón, la pareja se encuentra en la misma posición, pero las furias han desaparecido. Es una noche lluviosa y fría, y Eurídice se queja de que su esposo no la ha mirado a la cara, ignorando la promesa que éste hizo a los dioses. Eurídice está acomplejada  -deduce que su esposo no quiere mirarla por su aspecto- y no entiende por qué la ha devuelto a la vida, por qué la trae de vuelta a un mundo en el que antes eran felices y donde ya no podrán serlo. Ante el sufrimiento de Eurídice, Orfeo, desesperado, se vuelve para mirarla, pero, arrepentido por haber sucumbido, vuelve a cubrir el rostro de su mujer con sus manos, lo que provoca la muerte de Eurídice.

Orfeo cae abatido por sus propios actos e intenta suicidarse, pero la propia Euridice lo impide, volviendo a la vida e introduciendo de nuevo a los jóvenes esposos que, junto a la anciana pareja, se encuentran en un bucle temporal. A partir de este momento, correspondiente al ballet final, asistiremos a una larga pantomima donde de nuevo recreamos el funeral de Eurídice del inicio, pero todo ha cambiado: Orfeo ha comprendido finalmente que no puede anclar a Eurídice en la vida terrenal y el sufrimiento, sino que ésta es más feliz en los Campos Elíseos, por lo que su actitud es mucho más serena. Finalmente, todos los personajes se reúnen en el escenario y cantan las bondades de Amor mientras cae el telón.

Al terminar la función, el espectador se preguntará sobre la propuesta que ha visto en escena. ¿Es el mito clásico de Orfeo? ¿La historia de un matrimonio? ¿Son los jóvenes una proyección de Orfeo y Eurídice en su juventud? ¿Ha muerto Eurídice dos veces o, por el contrario, la escena de la muerte es una regresión a su muerte real antes de que empezara la ópera? ¿Qué es el amor? ¿Qué es el dolor? ¿Qué es la enfermedad? ¿Qué es la viudez? ¿Qué conforma el verdadero infierno? No es nuestra labor dar respuestas sino plantear las preguntas adecuadas para que el espectador recapacite sobre la complejidad del ser humano frente a la soledad.

JOSÉ LUIS SOLA

Comienza sus estudios musicales en la Escolanía Niños Cantores de Navarra, y más tarde con el tenor Ricardo Visus. En 2002 gana una beca extraordinaria del Gobierno de Navarra y es premiado  en los concursos de canto de Bilbao y Julián Gayarre. 

Su repertorio incluye títulos como Don Pasquale, Lucia de Lammermoor, Lucrezia Borgia, La Fille du Regiment, La Sonnambula, La Flauta Mágica, Don Giovanni, El Rapto en el Serrallo,  L´Italiana in Algeri, Il Turco in Italia, La Traviata, Falstaff, Rigoletto,  Les Pêcheurs de Perles, Manon, Faust, Dialogues des Carmelites, Doña Francisquita, El Caserío o Juan José que ha cantado en la mayoría de teatros españoles así como en Italia, Alemania, Austria, Polonia, Estados Unidos, Brasil, Dubai, Omán, Costa Rica y Guatemala, entre otros.

Participa también como solista en distintas obras del repertorio sinfónico-coral como la Misa Santa Cecilia de Gounod, la Petite Messe Solennelle de Rossini, el Requiem y la Misa de la Coronación de Mozart, Stabat Mater de Haydn, 9ª sinfonía de Beethoven, Liebeslieder Walzer de Brahms y Misa de Gloria de Puccini, ofreciendo numerosos conciertos por España y Estados Unidos. 

Recientes y futuras actuaciones incluyen El cantor de Mexico en Lausanne, Fuenteovejuna en Oviedo, Semiramide en Bilbao, Orfeo y Euridice en Jerez y Doña Francisquita en el Teatro de la Zarzuela, así como diferentes conciertos y recitales.

 

 



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