MELCHORA ORTEGA

Por: Melchora Ortega presenta a La Memole y su combo flamenco en por los pelos

Sala Paúl

Ciclo De la Frontera

ISABEL BAYÓN Y DAVID LAGOS, artistas invitados

FRANCISCO LÓPEZ, dirección

Fotógrafo: Félix Vázquez

Lunes, 27 de febrero, a las 24 horas

 

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INMACULADA ORTEGA Y SUS COMPLEMENTARIOS

 

"Busca a tu complementario,

que marcha siempre contigo

y suele ser tu contrario."

ANTONIO MACHADO

 

 

Ya lo saben: Inmaculada Ortega tiene un heterónimo de todos conocido: Melchora Ortega. Lo creó –se lo crearon- hace bastantes años, allá por la última década del pasado siglo, cuando Inma empezaba a ser una voz emergente y reconocida en las movedizas arenas del planeta flamenco. 

Era –y sigue siendo- para Inma un complementario harto exigente, el de Melchora: vestirse con él le supone sentirse heredera y partícipe de la más acendrada tradición cantaora jerezana, de ésa que construye catedrales a golpe de martinete y dibuja los surcos ciertos e indelebles en la albariza: la tierra prometida, la única capaz de producir el mejor vino, el flamenco puro y verdadero.

Sólo Inma sabe lo que le aprieta –lo que la aprisiona- vestir el uniforme que la convierte en Melchora. También sabe –debería saber- que esta opresión es algo consustancial a la necesidad de ser artista, al deseo del ole admirativo del público, a los sueños de gloria.

Sólo Inma sabe hasta qué punto vestir, durante tantos años, el absorbente hábito de Melchora ha podido acabar diluyendo en ella las fronteras entre su ser más íntimo –como mujer, como madre, como amante- y el de su complementario; hasta el punto de confundir los éxitos de la vida con los del escenario; el fracaso personal, con un teléfono que nunca suena a contrato; su propia huida, con el olvido del mundo. Sólo Inma sabe de la angustia que te enmudece, de las lágrimas que saben a sangre –recordemos a La Piriñaca-, de los paraísos artificiales y del largo viaje de la pena hacia la luz.


Algo de todo esto se cuenta –se canta- en ‘Por los pelos’. Y lo hace no Melchora –sus ancestros más ortodoxos se escandalizarían por ello-, sino La Memole, el otro complementario de Inma Ortega. 

Sólo Inma sabe el porqué de esta novedosa invención: por qué ha sido la sensible niña de Pequeña Aldea -¡aquella serie japonesa de dibujos de los años 80!- a quien ha nombrado su heraldo para mostrarnos a una artista en plenitud de facultades; para ser el trasunto canoro de una mujer madura, decidida y serena de ánimo: de una flamenca que –para la ocasión- renuncia a ser Melchora y se rebusca entre las canciones de aquellas estrellas de la copla y la canción aflamencada que refulgían en el firmamento de su primera juventud –Amina, Bambino, María Jiménez, el torbellino de colores que fue Lola Flores- para mostrarnos su faceta más personal y creativa, más libre, más transgresora.

¿Es ‘Por los pelos’ un espectáculo flamenco? No les quepa duda de que es el espectáculo más sincero, más auténtico, de una artista que se llama Melchora Ortega: más flamenca que nunca ahora que ha sido capaz de crear –esta vez, sí: ella misma- a su complementario más íntimo: La Pequeña Memole.

Porque, como escribía don Antonio Machado por boca de uno de sus muchos heterónimos, “también la verdad se inventa”.

 

FRANCISCO LÓPEZ

 

 

 

POR LOS PELOS

 

Una mujer: todas las mujeres.

Un sueño: todos los sueños.

Un momento: toda una vida.

 

La expresión que da título a esta propuesta, “Por los pelos”,  nos sirve –a través de algunas de sus múltiples variantes idiomáticas-- para que el entrañable personaje de “La Memole” nos guíe en un viaje cargado de vivencias, ídolos, ilusiones y sueños (también, los rotos).

La música y las palabras que hablan de los sentimientos son el “ co ﷽﷽﷽﷽﷽de emociones, ídolos,y, o qui artista, Melchora ORtega,o Villegass, cabaret, e colores que fue Lola Flores, para m–strargumento  para una puesta en escena que recrea ese ambiente de los espectáculos de variedades y cabaret de una época --no tan lejana-- donde el artista se desnudaba cada noche ante un público que se identificaba con lo que decía, con lo que era, con lo que cantaba: comunión de sentimientos compartidos de un tiempo que fue (que sigue siendo) nuestro tiempo.  

Porque, al fin y al cabo, todos estamos aquí por los pelos;  a veces, con pelos de loca  o con pocos pelos, aunque bien peinaos.

Y lo más importante: sintiendo la vida a través de la música, hasta notar que se nos ponen los pelos como escarpias. 


Isabel Bayón, artista invitada, una prolongación del personaje de “La Memole”;  David Lagos, un eslabón en la cadena  de su vida;   y  los músicos que forman este  “combo flamenco”,   --Santiago Lara (guitarra), Alejandro Rojas Marcos (piano),  Antonio Corrales (contrabajo),  Diego Villegas (saxo/armónica/clarinete), Pedro Navarro (percusiones) ,  Rocío Soto y Fernando Galán (palmas/coros):  todos y cada uno de ellos hacen de este espectáculo una experiencia musical cargado de emoción y reflexiones personales de la propia artista, Melchora Ortega.

O quizás habría que decir de Inmaculada Ortega, o quizás de La Memole. O, más bien, de todas ellas.  

 

DAVID LAGOS

 

 

 

 

 

 

FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNICA

 

 

COMPAÑÍA

MELCHORA ORTEGA, voz

ISABEL BAYÓN, baile (colaboración especial)

DAVID LAGOS, voz (artista invitado)

SANTIAGO LARA, guitarra

ALEJANDRO ROJAS MARCOS, piano

DIEGO VILLEGAS, vientos

ANTONIO CORRALES, contrabajo

PEDRO NAVARRO, percusiones

ROCÍO SOTO y FERNANDO GALÁN, coros y palmas

 

 

 

EQUIPO ARTÍSTICO Y TÉCNICO

 

FRANCISCO LÓPEZ, guión, iluminación y dirección de escena

DAVID LAGOS, coordinación musical y producción

PEDRO SERRANO, coordinación técnica

JOSÉ AMOSA, sonido

ERREGIÑE ARROTZA, coordinación de vestuario