Manuel Betanzos

Manuel Betanzos nació para el flamenco a la edad de catorce años, cuando debutó como profesional en el desaparecido tablao sevillano La Trocha, de la mano de José Galván. Con él actuaban los ya consagrados Israel Galván, Rafael Blanco, El Mimbre, María del Monte y Juana la del Revuelo.

Fue José Galván el que lo orientó en sus inicios pero Manolo Marín y Mario Maya jugaron un papel decisivo en su consagración como bailaor. De los dos ha sabido recoger sus grandes virtudes para transmitirlas y ha tratado de ampliar y mejorar su categoría artística y académica tomando parte en cursos impartidos por otros artistas como Ana Mari Bueno, La Toná, Matilde Coral, El Güito, Merche Esmeralda y Manolete, entre otros.

Antes de dedicarse de lleno a la faceta académica del baile flamenco, Manuel Betanzos ha sabido forjar una trayectoria artística que comenzó con el espectáculo que realizó a los dieciséis años (en 1987) formando pareja junto a La Chunga en Mallorca. Para la Expo del 92 realizó un espectáculo sobre la Semana Santa titulado Pasión y música, en el que introdujo a la Banda de Las Cigarreras.

A los veinte años entró en la Compañía de Mario Maya, al lado del cual estuvo también en la etapa en que éste dirigió el Centro Andaluz de Danza. Con el maestro granadino compartió escenario en la VIII Bienal de Sevilla (1994) en Soleá por bulerías. También ha bailado con otros grandes artistas como Rafaela Carrasco, en La Caña (1994); Manuela Carrasco, en La raíz del grito (X Bienal de Sevilla), y Así baila Sevilla (XI Bienal), o Rafael Amargo, en Nine Stools (Nueve banquitos), en 2000.

En 2003 Manuel Betanzos recogió el importante legado que supone la academia de baile de su maestro, Manolo Marín, que mantiene hasta hoy con la misma noble pretensión que su predecesor: formar artistas sobre la base de la disciplina y la seriedad.