Parque de San Telmo

Inaugurado en el año 1995, el Parque de San Telmo es una de las mayores zonas verdes del distrito Sur de la Ciudad. Ocupa un amplio espacio que se extiende desde la antigua vía del ferrocarril de Sanlúcar-Bonanza hasta la Avda. de la Solidaridad, junto a la Bda. de Vallesequillo II.

Está limitado por las vallas del Colegio P. Federico García Lorca y el I.B. Asta Regia por un lado, y por el Centro de Formación El Zagal y los Bloques de pisos de Residencial Cartuja por otro. En su arranque, junto a los antiguos terrenos del ferrocarril, que se encuentran mucho más elevados que su extremo opuesto, su superficie adopta una pronunciada pendiente que se torna más suave a medida que desciende.

Como todo parque de corta historia, este de San Telmo cuenta todavía con un arbolado joven y de porte escaso. Sin embargo, llama la atención en él tanto la variedad como el gran número de árboles plantados. Más de 500 ejemplares de veinte especies distintas, pueblan ya sus amplias praderas.

La superficie del Parque tiene forma de gran rectángulo muy alargado, cruzado de un extremo a otro por un largo paseo central de albero, a cuyos lados se conforman praderas arboladas. En su parte baja cuenta con una gran plaza central y en la alta se bifurca en varios senderos que ascienden hasta su extremo más elevado donde se comunica con un largo paseo escoltado por Brachichitos, que sigue la antigua traza del ferrocarril de Bonanza. Los diferentes sectores en que se distribuye el Parque están marcados por la variedad.

Si el aspecto visual que ofrece esta zona es la de un espacio abierto y extendido con una uniforme distribución de los árboles por su superficie, una observación más detallada nos pone de manifiesto la gran mezcla de los mismos, en su mayoría pertenecientes a especies ornamentales por lo general caducifolias.

Así, únicamente a los lados del paseo central se han mantenido alineaciones de sóforas, para combinar después el resto de las especies aquí presentes de la forma más heterogénea posible. Así, junto a las sóforas, los fresnos de Pensilvania, se reparten también por todo el Parque como los arces, las tipuanas o las catalpas, reconocibles por sus grandes hojas de un color verde claro y sus largos frutos colgantes.

Más escasos son los plátanos de sombra o los aligustres, que aparecen junto a fresnos, acacias y olmos. Las moreras papeleras, los almeces o los jaboneros también están presentes aquí, pudiendo encontrar dos especies distintas de estos últimos. Más escasos son las moreras o las jacarandas, que sólo pueden verse en la parte alta del Parque. Como especie espontánea crece un arbusto muy común, el solanum bonaerensis de llamativas flores blancas y violetas; pero que, como buena parte de otras especies de la misma familia, posee un alcalóide, la solanina, que daña las mucosas.