Regadío

Como su nombre indica esta forma de cultivo se basa en el aprovechamiento artificial del agua. Tiene varias ventajas sobre el secano:

- Permite el cultivo de variedades de otras latitudes.

- Posibilita la obtención de más de una cosecha por temporada.

- Aumenta la producción.

- No está supeditado a la meteorología a corto plazo.

Así mismo presenta algunos inconvenientes:

- Requiere de grandes inversiones e infraestructuras.

- Depende de las reservas de agua.

- El continuo lavado y el aumento de la producción empobrecen la tierra.

- Necesita del empleo de muchos productos químicos (abonos, plaguicidas, etc.). 

Desde el punto de vista medioambiental tiene mucho más impacto que el secano:

- Consume grandes cantidades de agua.

- La infraestructura necesaria tiene un gran impacto (presas, canales, estaciones de bombeo, etc.).

- Consume mucha más energía (necesaria para bombear el agua).

- Genera más residuos.

- Al usar mayores cantidades de productos químicos aumentan la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas.

- Trae consigo la aparición de especies foráneas no deseadas que llegan con las semillas de los cultivos o por otros medios.

La campiña de regadío se caracteriza por estar constituida por parcelas que oscilan entre las 3 y las 5 has., y una gran diversidad de cultivo, desde herbáceos hasta leñosos.

Dignas de mención son las infraestructuras de regadío, asociadas a estos cultivos, entre las que destacan, la red de canalizaciones, los embalses, sifones, puentes, etc.

Asociados a estas zonas de cultivo se encuentran la mayoría de los núcleos rurales de Jerez,  especialmente los construidos por el INC. Se trata en concreto de las 7 ELAS y la Barriada Rural de Majarromque.

Las pocas ventajas ambientales que presenta son la presencia constante de agua que es aprovechada por algunas especies autóctonas de flora y fauna, y el posibilitar la presencia de especies acuáticas en zonas donde, de no existir balsas o albercas, no podrían sobrevivir.

En la campiña jerezana los regadíos se extienden por los márgenes del río Guadalete y por el área comprendida entre la ciudad de Jerez y la Sierra de Gibalbín. Las tierras que ocupan presentan un relieve plano o con pequeñas ondulaciones. Entre los productos cultivados con mayor frecuencia están algodón, maíz, remolacha, girasol, alfalfa, patata y zanahoria.

La vegetación silvestre se ve aquí favorecida por la presencia de agua. En algunos canales la vegetación, principalmente Enea y Zarzamora, prolifera tanto que es necesario limpiarlos periódicamente. En algunas parcelas se pueden encontrar setos tanto de vegetación natural como de especies introducidas. Ejemplo de estos últimos son los formados por cipreses que se plantaron para atenuar los efectos del viento sobre los cultivos Además de casi todas las especies mencionadas en los cultivos anteriores, en el regadío son frecuentes otras aves como Bisbita común y Totovía. En algunos puntos también nidifica la Canastera. En los canales que distribuyen el agua para el riego se encuentran Ranas comunes, Galápagos leprosos, Culebras de agua, Gallinetas comunes e incluso Calamones. Sobre los Cipreses y otras especies cortavientos nidifican con frecuencia Jilgueros, Verderones y Verdecillos. Durante el verano, cuando el agua escasea, los regadíos atraen a numerosas especies de distintos ecosistemas en busca del preciado líquido. Hay que destacar el papel de cortijos, lagares, graneros y otras edificaciones típicas de las explotaciones agrarias, al albergar un número interesante de especies. Estos edificios suplen la carencia de los cortados rocosos. En estos lugares encontramos normalmente Lechuzas blancas, Mochuelos, Cernícalos vulgares, Gorriones comunes, Golondrinas comunes, Estorninos negros, Colirrojos tizones, Culebras de herradura, Salamanquesas comunes, Lagartijas ibéricas y algunas especies de murciélagos.

Paisaje de regadíos
Paisaje de regadíos (Foto: Antonio Barroso)