Casco

Motorista, cuando en una distancia corta, pasas del casco, estás cometiendo una grave equivocación que puede costarte la vida aún a baja velocidad. El 70 por ciento de las lesiones graves que sufren los motoristas se producen en la cabeza. Usa siempre un casco homologado y protege tu cuerpo con la ropa y el calzado adecuados. Si el que tienes ha sufrido un golpe, cámbialo inmediatamente.

Cinturón

Cuando alguien pone en duda la necesidad de llevar el cinturón de seguridad puesto y bien abrochado, tanto en los asientos delanteros como en los traseros, siempre le recuerdo el Grand National británico, en el que son pocos los jinetes que logran salvar los obstáculos sin salir despedidos a varios metros por las orejas del caballo, cuando éste se queda clavado o enreda sus patas al saltar. Pero, ¿qué sería de los jinetes si los caballos llevasen parabrisas?

Ciclista

Ciclista: La nueva Ley de Seguridad Vial te ha concedido privilegios para circular que antes no tenías. Esta debe ser mayor razón para que seas prudente. La arrogancia del que se cree con el derecho en momentos determinados, es siempre un error que, en este caso, paga la parte más débil y menos protegida. Te lo dice un ciclista.

El alcohol en la conducción

Cuando conduces ebrio, te conviertes en el tripulante de un arma letal que puede acabar con tu vida y la de otros seres inocentes que no habían bebido y circulaban, sin sospechar que sus vidas estaban a merced de un borracho irresponsable. No olvides que el alcohol está presente al menos en un 50% de los accidentes de tráfico con víctimas mortales.

Tópicos y falsas creencias sobre el alcohol:

• No previene las enfermedades del corazón
• No aumenta el apetito ni el crecimiento
• No sirve para combatir el frío
• No es un estimulante
• No es un alimento
• No aporte elementos nutritivos
• No aumenta la potencia sexual
• No incrementa la lactancia materna (cerveza)

Seguridad infantil

Las estadísticas nos dicen que sólo un 14% son las víctimas en los asientos traseros, pero en los asientos traseros viajan los niños. ¿Llevamos a nuestros hijos seguros a bordo del automóvil? Por su fragilidad morfológica y las diferentes edades, peso y tamaño, los niños requieren unos sistemas de retención especiales. La legislación actual en España es confusa e insuficiente. Es tarea exclusiva de los padres informarse para protegerlos de la manera más eficaz posible.

Velocidad

Dentro de las limitaciones de velocidad que establece el Reglamento de la Circulación, los verdaderos límites los marcas tu y tu sentido común. Puede ser más peligroso circular a 50 km/h al paso de un colegio, de un centro comercial o de una vía urbana con una notable presencia de peatones y vehículos estacionados a ambos lados, que a 120 km/h en una zona de curvas.

Prudencia

Cuando por un mal cálculo, un error de apreciación, o incluso por imprudencia, otro conductor intenta adelantarte en la proximidades de una curva, o cuando otro vehículo se acerca de frente; frena si es preciso, cede hasta el límite de tu derecho para facilitarle la maniobra. Si aceleras y aumentas tu velocidad de forma absurda, además de arriesgar tu propia vida y la de los ocupantes de los otros vehículos, te estás portando como un delincuente merecedor del más severo de los castigos.

Respeto

Cuando te adelantas a una fila de vehículos que pacientemente esperan su turno para incorporarse a otra vía, además de portarte como un "listillo" mal educado, si alguno no te cede el paso para que te incorpores a la fila en los últimos metros, puedes causar un grave accidente al quedarte en doble fila en el medio de la vía.

Atención

Con circulación lenta, mientras lees el titular de un periódico, compruebas en el retrovisor si te has peinado bien antes de salir de casa, o buscas tu emisora favorita en el dial de la radio, pasan, al menos, un par de segundos. Y en ese tiempo, que te parece insignificante, un automóvil recorre algo más de 16 metros a 30 kilómetros por hora.

Física elemental

Según Galileo, todo cuerpo en movimiento seguiría una trayectoria rectilínea hacia el infinito, si una fuerza no modificase o frenase su avance. Cuando en una colisión frontal, el conductor o los pasajeros de un automóvil viajan sin los cinturones de seguridad, la fuerza que a veces los detiene y transporta al peor de los infinitos, es el cristal del parabrisas.

Falsa seguridad

Algunos automóviles son tan seguros, según el fabricante, que sobre el papel, parecen infalibles. Y lo peor es que algunos conductores se lo creen y se arriesgan más allá de lo físicamente tolerable. El silencio, la suavidad y el confort de marcha, producen muchas veces una relajación engañosa que nos impide mirar en que punto está la aguja del cuentakilómetros.

Pura física

Todo choque libera una energía, la energía cinética, que es igual a un medio de la masa del vehículo por la velocidad a la que se produce el choque, al cuadrado. Lo que significa que un choque a 30 km/h, no es dos veces superior a un choque a 15 km/h, ¡sino cuatro veces! Las deformaciones que sufre el vehículo en su parte delantera o trasera, absorben parte de esa energía. Pero el resto, se transforma en daños y lesiones corporales sobre los pasajeros que no van sujetos por el cinturón de seguridad, cuando colisionan entre sí, contra el interior del vehículo, o salen despedidos.

Tranquilidad al volante

Si eres un buen conductor y la actitud de un frustrado Schumacher te induce al "pique", olvídalo: tu experiencia y tu maestría al volante seguramente te permitirán adelantarle más tarde o más temprano sin asumir grandes riesgos, y si no vuelves a encontrártelo, mucho mejor.

Objetos sueltos

Cuando se produce una colisión frontal, hasta el más pequeño objeto que viaje suelto, se convierte en un proyectil capaz de atravesar el parabrisas y matar o herir gravemente a los ocupantes de los asientos delanteros. Asegúrate de que no llevas sueltos paquetes u objetos contundentes en el interior del habitáculo e, incluso, en el portaequipajes.
Aquellos incrédulos que todavía piensan que, en una colisión frontal, les basta con apoyarse en el volante, el salpicadero, o en los asientos delanteros, conviene que sepan que, para detener el golpe en la cara o en la cabeza a sólo 30 km/h, una persona que pese 75 kilos, sus brazos tendrían que ser capaces de resistir una fuerza equivalente a la que se necesita para levantar una tonelada, y el record mundial de levantamiento de peso está establecido en 260 kilos.

Cinturón trasero

Para los que se toman a broma la eficacia de los cinturones traseros, convendría recordarles que en un accidente a 50 kilómetros por hora contra un obstáculo que no ceda o sufra deformación, un bebé de tan sólo 10 kilos de peso, golpearía el parabrisas o los pasajeros de los asientos delanteros con una fuerza equivalente a 567 kilos.

Apoyacabezas

El principal riesgo de las colisiones traseras a escasa velocidad, son las lesiones cervicales. Ajusta los apoyacabezas a tu talla. Para obtener un resultado eficaz, sitúa su parte más hacia fuera ligeramente por encima de las orejas.

Los niños, siempre atrás

Los airbag delanteros se disparan a una velocidad de 320 km/h. Se puede colocar a un bebé en su silla de seguridad en el sentido inverso a la marcha, pero siempre a condición de desactivar antes el airbag. En una colisión frontal, es el propio airbag el que, en lugar de protegerle, puede causarle la muerte. De todos modos, el lugar más seguro hasta los 12 años, es el asiento trasero.

Posición sillita para niños

Hasta los dos años, la cabeza de un niño representa el 25% de la masa total de su cuerpo, contra el 7% de la de un adulto. En un choque frontal a 40 km/h, un niño, en una sillita, sentado en el sentido de la marcha se ve sometido a un esfuerzo de 170 kilos en la unión de la cabeza y del cuello. Con un asiento orientado en el sentido inverso a la marcha, este esfuerzo se reduce a 20 kilos, y los riesgos de una paraplejía surgen a los 110 kilos.

Cinturón infantil

En una sillita infantil firmemente fijada, apoyada en el respaldo del asiento delantero y orientada en el sentido inverso a la marcha, la energía acumulada durante la marcha del vehículo es absorbida y transformada en buena parte por la propia sillita en un impacto delantero, y el desplazamiento de la cabeza se reduce a unos pocos centímetros.
Los cinturones de tres puntos están calculados para adultos de tipo medio. Para que un niño entre los cuatro y los 12 años pueda utilizarlos de forma segura, hay que suplementar el asiento para ajustar el cinturón a su tamaño, de forma que éste pase a la altura del centro de la clavícula y que no se separe del tórax más de un par de centímetros y bajo ningún pretexto debe permitírsele nunca que lo pase entre su espalda y el asiento trasero.

Inercia del vehículo

Cualquier vehículo contiene una cantidad de materia, cuyo conjunto es una masa. Como quiera que su comportamiento está íntimamente relacionado con la cantidad de materia que contiene y por lo tanto con su masa, conviene recordar que una de las propiedades que posee la materia es la inercia, que se manifiesta de forma permanente, debido a las traslaciones de peso, al acelerar, al girar y, sobre todo al frenar, haciendo físicamente imposible la parada absoluta. Lo importante de un vehículo en movimiento no es la velocidad que alcanza, sino el espacio y el tiempo que son necesarios para detenerlo cuando y donde uno quiere.

Tiempo de reacción

Aunque algunos conductores se resisten aún a creerlo, desde que vemos algo que nos obliga por sorpresa a frenar o a cambiar de dirección, hasta que ponemos en marcha la maniobra, transcurren entre tres cuartos y hasta dos segundos, según sean las condiciones psicofísicas del conductor, del vehículo, la vía, y las ambientales. Ese es el tiempo que tardamos en reaccionar, durante el cual el vehículo avanza sin control una cantidad determinada de metros, en función de la velocidad que lleve en ese momento. A 70 kilómetros por hora, un automóvil recorre 19,4 metros en un segundo.

Impaciencia al volante

Aquel que acosa a otro vehículo a pocos metros creyendo que la vía le pertenece, no es otra cosa que un conductor irresponsable y maleducado que olvida que, al que pretende echar de la vía, puede estar teniendo problemas de edad, de salud, de falta de potencia de su vehículo, o que simplemente no le ha visto a tiempo, debido a la velocidad que trae el impaciente acosador.

Eficacia del cinturón

Si eres de los que pasan del cinturón de seguridad, toma un juguete con ruedas, pon encima un huevo y lanza el juguete contra una pared.

Después de limpiar el juguete y la pared, haz lo mismo sujetando el huevo con cinta o cualquier otro medio que lo sujete firmemente. Luego me escribes y me lo cuentas.