Conjunto Monumental del Alcázar

De los Almohades a Vinoble

El origen de esta venerable fortaleza se sitúa en el S. XII. Fueron los almohades, dinastía norteafricana y de origen bereber, quienes construyeron el alcázar y el recinto amurallado de la ciudad e hicieron de Jerez una de las ciudades más importantes de la Baja Andalucía. El alcázar era la fortaleza-palacio, donde residía el poder político y militar que regía la ciudad y su entorno.

Desde el punto de vista artístico se retornó a la sencillez más extrema. El puritanismo de los almohades les llevó a realizar grandes construcciones en las que la decoración quedó supeditada a la arquitectura.

Se conservan las dos entradas del Alcázar: la puerta que comunicaba con la ciudad es una típica puerta en “recodo”, al que se accede a través de un monumental arco de herradura; la puerta del campo daba al exterior de la ciudad, por lo que presentaba mayores problemas defensivos y de ahí su triple recodo, su estrechez y gran altura de bóvedas.

La mezquita del Alcázar es la única conservada del Jerez musulmán, y ello porque Alfonso X la convirtió en capilla cristiana y la puso bajo la advocación de Santa María. Este oratorio privado de reducidas dimensiones tiene todo los elementos de una mezquita: Desde el recoleto patio de naranjos podemos contemplar el alminar, torre desde donde el almuédano llama a la oración, a continuación el patio de las abluciones con una fuente en el centro para cumplir con el ritual de las abluciones previas a la entrada a la sala de oración. Ésta es de planta cuadrada cubierta por una gran cúpula octogonal sostenida sobre trompas. La dirección de la Meca la señala el mihrab, pequeño nicho abierto en el centro del muro de kibla.

El bellísimo patio de armas es un espacio de concepto cristiano, igual que el pórtico mudéjar que se abre a este patio. El aire “oriental” se lo debe a las palmeras centenarias y al paseo de cipreses. La armonía del conjunto no queda rota por la magnífica fachada barroca del Palacio de Villavicencio, construido sobre las ruinas del primitivo palacio islámico en el siglo XVIII . En la última planta de la torre del palacio se sitúa la Cámara Oscura y la antigua farmacia municipal, farmacia decimonónica compuesta por el mueble original y por una valiosa colección de albarelos del S.XIX y XVIII.

Los jardines son el reflejo del Paraíso. El amor por los jardines fue una constante entre los andalusíes; se trata de una cultura nacida en el desierto y que siente pasión por el agua y la vegetación. Predominan en él las formas de las grandes jardines islámicos: planta de crucero, con albercas y fuentes, parterres de flores y árboles que sombrean los paseos.

Los baños árabes ( el hammam). Para el musulmán la limpieza es parte de la Fe, pero además son un alegato a favor del hedonismo, la higiene y la purificación. Su distribución, heredada de los baños romanos, se organiza en tres espacios: sala fría, sala templada, con bellísimas bóvedas y lucernarios estrellados, y sala caliente.