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RAFAEL RUIBÉRRIZ Y LA SPAGNA
Concierto JOSÉ MATEOS, textos originales y recitado
R. Ruiberriz





 

Viernes, 27 de marzo a las 20 horas

Versión inédita de Francisco Asenjo Barbieri, con textos de José Mateos

RAFAEL RUIBÉRRIZ DE TORRES, flauta traversera

IRENE BENITO, violín

MARTA MAYORAL, violín

ROSA SAN MARTÍN, viola

ALEJANDRO MARÍA, violonchelo

PROGRAMA

 

J. Haydn / (1732 - 1809)

F.A. Barbieri (1823 - 1894)

Las siete últimas palabras de Cristo en la Cruz (1787 / 1840)

Introduzione - Maestoso ed Adagio

Sonata I ("Pater, dimitte illis, quia nesciunt, quid faciunt")

- Largo

Sonata II ("Hodie mecum eris in paradiso") – Grave e cantabile

Sonata III ("Mulier, ecce filius tuus") - Grave

Sonata IV ("Deus meus, Deus meus, utquid dereliquisti me") - Largo

Sonata V ("Sitio") – Adagio

Sonata VI ("Consummatum est") - Lento

Sonata VII ("In manus tuas, Domine, commendo spiritum meum") - Largo

Il terremoto – Presto e con tutta la forza

 

 

 

 

La Spagna

Rafael Ruibérriz, flauta

Irene Benito, violín

Marta Mayoral, violín

Rosa San Martín, viola

Alejando Marías, violonchelo

José Mateos, narrador

Notas al programa

“Hace unos quince años me encargó un canónigo de la catedral de Cádiz una obra instrumental sobre las siete frases pronunciadas por Jesús en la Cruz. Durante la cuaresma era costumbre representar un oratorio en la catedral de Cádiz, y para dar mayor realce al espectáculo contribuían los no pocos aditamentos y adornos. Se velaban, por ejemplo, las paredes, las vidrieras y las columnas de la iglesia con paños negros, y sólo la gran lámpara en el centro del templo iluminaba las sagradas tinieblas. A mediodía se cerraban todas las puertas y daba comienzo la música. Tras un preludio apropiado, el obispo subía al púlpito, pronunciaba una de las siete frases y formulaba una meditación sobre ellas para descender después del púlpito y postrarse delante del altar. Esta pausa era colmada por la música. Luego el obispo volvía a subir al púlpito y volvía a bajar por segunda, tercera, cuarta vez, mientras la orquesta sonaba en los sucesivos intervalos entre los breves discursos del prelado. Mi composición debía adaptarse a este ritual. No era tarea fácil ejecutar siete adagios, uno tras otro y cada uno de diez minutos de duración, sin fatigar a los oyentes.”

Con estas palabras describió el propio Joseph Haydn el estreno de Las Siete Palabras de Cristo en la Cruz. Aunque en realidad este relato está lleno de inexactitudes, resulta muy interesante conocer la atmósfera para la que Haydn escribió la obra. No son pocos los datos que desconocemos acerca de su encargo, pero los estudiosos parecen de acuerdo en situarlo no en la catedral, sino en el Oratorio de la Santa Cueva, por mediación de don Francisco de Paula María de Micón, marqués de Méritos.

Vivía el Cádiz de aquellos años sumergido en el espíritu de la Ilustración, situándose en muchos aspectos a la vanguardia cultural de la España decimonónica. Eran, además, tiempos de prosperidad económica dentro de la ciudad, que era puerto a las Américas, y buena prueba de ello es el enorme patrimonio artístico que la ciudad conserva de aquel entonces. Sin ir más lejos, la capilla de la Santa Cueva, donde se estrenó Las Siete Palabras de Haydn, fue encargada al más famoso arquitecto de la ciudad, Torcuato Benjumea, y decorada nada menos que por Francisco de Goya, entre otros.

La obra en sí, tal y como le pidieron a Haydn, consta de una introducción musical, 7 sonatas en movimientos lentos para cada una de las siete palabras que pronunció Jesucristo desde la Cruz y un movimiento final teatralizando el terremoto que, según el Evangelio de San Mateo, tuvo lugar tras su muerte. La profundidad de esta obra, su originalidad formal, su retórica y su altísimo poder  escriptivo la sitúan entre las páginas más interesantes del compositor austriaco. Se escribieron de ella al menos 5 versiones contemporáneas: una para orquesta –que pasa por ser la original–, una para cuarteto de cuerda, una apócrifa para piano y dos en forma de oratorio –la primera de Joseph Friebert y la segunda del propio Haydn–.

Francisco Asenjo Barbieri, por su parte, nació en Madrid el 3 de agosto de 1823 y, al quedar huérfano, su abuelo materno, José Barbieri –bailarín, director y compositor de bailes– se encargó de su educación. Con su abuelo residió en el Teatro de la Cruz, donde inició los estudios de solfeo y memorizó el repertorio de Rossini, Bellini y Donizetti. En 1837 ingresó en el Conservatorio de Música y Declamación María Cristina como alumno de clarinete con Ramón Broca, de piano con Pedro Albéniz y de canto con Baltasar Saldoni, y en torno a 1840 empezó a estudiar composición con Ramón Carnicer.

Treinta y un años después del fallecimiento de Haydn, el 29 de septiembre de 1840, con tan solo 17 años pero con una madurez musical altísima Barbieri firmó una partitura de su puño y letra que podría ser uno de los mayores hallazgos de la historia reciente de la flauta española, de un interés indiscutible para la historia de la música universal.

Esta partitura contiene la versión para cuarteto de cuerda de las Las Siete últimas Palabras de Cristo en la Cruz de Haydn con el añadido de una quinta parte para flauta travesera. Desconocemos qué o quién motivó a Barbieri a escribir esta glosa que nada tiene que ver con las otras versiones de la obra, pero no cabe duda de que está elaborada con suma inspiración. Esta “qvinta pars”, integrada magistralmente en la música original, enfatiza unas veces el discurso de la cuerda y crea, otras, melodías insospechadas, convirtiendo la partitura de Haydn en un sublime acompañamiento para la flauta pero –ahí la genialidad– sin cambiarle una sola nota.

Se trata, pues, de una nueva concepción de la obra, puramente romántica, creada por un compositor decimonónico y que pide ser tocada –si se quiere una versión historicista– con instrumentos y criterios interpretativos propios de la década de 1840.

La Spagna

El conjunto La Spagna fue fundado por Alejandro Marías en el año 2009 y adoptó su nombre en honor a la melodía que, con este título, sonó sin cesar en toda Europa entre los siglos XV y XVII. En función de la música abordada, normalmente entre el renacimiento y el primer clasicismo, La Spagna puede presentar disposiciones muy diferentes, desde un reducido grupo de cámara hasta producciones orquestales y operísticas con directores invitados.

La Spagna toca con instrumentos originales o copias adaptadas a cada época y estilo, así como con unos criterios interpretativos de carácter histórico que ayudan a estar más cerca de la música en su esencia, tal y como fue concebida por sus autores. Esto no tiene una finalidad arqueológica, sino puramente artística, ya que, cuanto más cerca estemos del autor, más intensamente podremos expresar las emociones y afectos que él nos ha transmitido.

Los músicos que integran La Spagna son jóvenes profesionales formados en los conservatorios y escuelas más prestigiosos de Europa, frecuentes colaboradores de algunas de las orquestas, directores y solistas más importantes del panorama internacional de la música antigua. Son la imagen de una nueva generación de instrumentistas comprometidos no solo con ofrecer una interpretación impecable, sino también con respetar la perspectiva histórica y social de cada repertorio.

La Spagna ha recibido el premio GEMA al mejor grupo joven de música antigua. Entre sus últimos proyectos está la grabación del CD A Tribute to Telemann –un disco con suites y conciertos para cuerda y viola da gamba que ha despertado alabanzas unánimes de la crítica internacional– y la primera grabación mundial de la obra para viola da gamba de Jacques Morel, publicada por Brilliant Classics. Más información en Facebook y en Twitter @LaSpagna

Rafael Ruibérriz de Torres, flauta

Rafael Ruibérriz de Torres nace en Sevilla en 1983 y tiene su primer contacto con la música como ‘niño seise’ de la Catedral hispalense. Termina sus estudios en Sevilla obteniendo Premio Extraordinario Fin de Carrera y en 2005, becado por la Junta de Andalucía, se traslada a Holanda para especializarse con Wilbert Hazelzet, perfeccionándose posteriormente en el Royal College of Music de Londres con Lisa Beznosiuk. Su formación orquestal la desarrolló en la Orquesta Joven de Andalucía, la Nationaal Jeugd Orkest de Holanda, la Orchestra of the 19 Century of the NJO de Holanda, la European Baroque Orchestra Academy of Ambronay, la Jeune Orchestre Atlantique y la Academy of the Orchestra of the Age of Enlightenment de Londres. Ha trabajado con directores como Michael Thomas, Daniel Barenboim, Pablo González, Gustav Leonhardt, Jos van Immersel, Marc Minkowski, Christophe Rousset, Louis Langrée, Philippe Herreweghe, Sir Mark Elder, Christophe Coin, Enrico Onofri, Sir Roger Norrington, Hervé Niquet o Alan Curtis, entre otros, en España, Bélgica, Inglaterra, Escocia, Francia, Holanda y Alemania. Fue director musical de la Banda de Música del Sol de Sevilla de 2010 a 2016 y, aunque su carrera musical está centrada en la música de cámara, toca frecuentemente con la Orquesta Barroca de Sevilla desde 2011 y con el ensemble La Spagna. Actualmente se encuentra inmerso en la grabación de la integral de quintetos para flauta y cuarteto de cuerda de Luigi Boccherini junto al Cuarteto Goya. Compagina la interpretación con la Gestión Cultural.





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