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García-Pelayo firma el convenio para el desarrollo de Jerez como Capital Española de la Gastronomía 2026
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García-Pelayo ha informado que se encomendará al Consejo Social de la Ciudad un documento técnico de diagnóstico que se trasladará para su aprobación…
Ayuntamiento
MARÍA DEL MAR MORENO
Flamenco
Descuento G-25/ Descuento 6/ Cupo Centros Educativos
Lunes, 31 de octubre, a las 20.30 horas
COMPRAR
“La libertad es lo más grande de la vida. La libertad y la muerte”
“Todo lo que tiene soníos negros tiene duende”.
Manuel Torre
Habla Antonia la Gamba, su mujer, la madre de sus hijos, bailaora frustrada, celotípica con razón y resignada a cohabitar junto a una fuerza ciega. Nadie absolutamente nadie le conoció a fondo. Pero después de nadie, la primera ella. Galgos, gallos y relojes, las obsesiones del genio con mayor cultura en la sangre. Palabra de Federico García Lorca. El majareta es el loco. “Y un loco lo mismo puede hacer cosas inolvidables que cosas garrafales”. El mejor seguiriyero de todos los tiempos, el mejor saetero, el alma libérrima de lo más hondo del enigma mismo del flamenco. “¡Ay, esos siguiriyeros! Nunca tuvieron buen fin, ni buen fario”.
Escribe Gala: “No es jamás un juego ni un espectáculo, sino el chorro vivo del llanto, el desesperado ulular del ser humano injustamente ofendido, una manera más honda de suspirar, una necesidad. Por eso gesticula el cantaor como un agonizante”. Siempre por los rincones, defensor del silencio como “una cosa mu’ grande”. Siempre jugando con sus gallos ingleses y sus galgos, y dándole cuerda a los relojes de un tiempo detenido y eterno. Todo es eternidad, lo que antes fue y lo que ahora es.
En el campo. En la alcoba. En los reñideros. En Sevilla, en el Novedades. Junto a las dos torres de la Alameda de Hércules, bebiéndose la vida. Siempre por los rincones. Inaprensible, un cantaor que canta cuando no le queda más remedio. La inasible discusión entre lo viejo y lo nuevo: Torre vs. Chacón. Chacón vs. Torre. ¿Quién manda en el corral del cante? “Por la boca van cantando cada vez más muertos”. “El cante se va haciendo a medida que se canta. Igual que se hace un pozo, sacando tierra hasta que llega el agua”.
¿Es la bailaora la que encierra en su alma al genio cantaor de Torre? ¿Es el cantaor el que desata la furia bailaora movida por los empujones de su corazón en cada momento? Nadie como la figura de Manuel Torre, “el tronco negro del Faraón”, custodio de lo jondo inmortal y esencial, ese ajeno a modas fugaces y de mercadotecnia, para inspirar la nueva creación artística de la compañía de María del Mar Moreno.
“No se dejaba llevar por la corriente, el terreno trillado (…) En el cante jondo lo que hay que buscar siempre hasta encontrarlo es el tronco negro del Faraón”, dijo Alberti poéticamente que le confesó Torre. La síntesis, al fin, del espíritu de una compañía que aborda ahora en esta aproximación flamenco-dramática el sentido de la realidad y el mito, el amor por lo inmortal. Más invocación que evocación. Mientras hilan las parcas mi mortaja… Siempre por los rincones, flamenco por necesidad. “Ahora sí que estoy callá Manué”, zanja La Gamba.
A Juan de La Zaranda y Diego Rubichi.
Paco Sánchez Múgica
MARÍA DEL MAR MORENO
Flamenco
Descuento G-25/ Descuento 6/ Cupo Centros Educativos
Lunes, 31 de octubre, a las 20.30 horas
COMPRAR
“La libertad es lo más grande de la vida. La libertad y la muerte”
“Todo lo que tiene soníos negros tiene duende”.
Manuel Torre
Habla Antonia la Gamba, su mujer, la madre de sus hijos, bailaora frustrada, celotípica con razón y resignada a cohabitar junto a una fuerza ciega. Nadie absolutamente nadie le conoció a fondo. Pero después de nadie, la primera ella. Galgos, gallos y relojes, las obsesiones del genio con mayor cultura en la sangre. Palabra de Federico García Lorca. El majareta es el loco. “Y un loco lo mismo puede hacer cosas inolvidables que cosas garrafales”. El mejor seguiriyero de todos los tiempos, el mejor saetero, el alma libérrima de lo más hondo del enigma mismo del flamenco. “¡Ay, esos siguiriyeros! Nunca tuvieron buen fin, ni buen fario”.
Escribe Gala: “No es jamás un juego ni un espectáculo, sino el chorro vivo del llanto, el desesperado ulular del ser humano injustamente ofendido, una manera más honda de suspirar, una necesidad. Por eso gesticula el cantaor como un agonizante”. Siempre por los rincones, defensor del silencio como “una cosa mu’ grande”. Siempre jugando con sus gallos ingleses y sus galgos, y dándole cuerda a los relojes de un tiempo detenido y eterno. Todo es eternidad, lo que antes fue y lo que ahora es.
En el campo. En la alcoba. En los reñideros. En Sevilla, en el Novedades. Junto a las dos torres de la Alameda de Hércules, bebiéndose la vida. Siempre por los rincones. Inaprensible, un cantaor que canta cuando no le queda más remedio. La inasible discusión entre lo viejo y lo nuevo: Torre vs. Chacón. Chacón vs. Torre. ¿Quién manda en el corral del cante? “Por la boca van cantando cada vez más muertos”. “El cante se va haciendo a medida que se canta. Igual que se hace un pozo, sacando tierra hasta que llega el agua”.
¿Es la bailaora la que encierra en su alma al genio cantaor de Torre? ¿Es el cantaor el que desata la furia bailaora movida por los empujones de su corazón en cada momento? Nadie como la figura de Manuel Torre, “el tronco negro del Faraón”, custodio de lo jondo inmortal y esencial, ese ajeno a modas fugaces y de mercadotecnia, para inspirar la nueva creación artística de la compañía de María del Mar Moreno.
“No se dejaba llevar por la corriente, el terreno trillado (…) En el cante jondo lo que hay que buscar siempre hasta encontrarlo es el tronco negro del Faraón”, dijo Alberti poéticamente que le confesó Torre. La síntesis, al fin, del espíritu de una compañía que aborda ahora en esta aproximación flamenco-dramática el sentido de la realidad y el mito, el amor por lo inmortal. Más invocación que evocación. Mientras hilan las parcas mi mortaja… Siempre por los rincones, flamenco por necesidad. “Ahora sí que estoy callá Manué”, zanja La Gamba.
A Juan de La Zaranda y Diego Rubichi.
Paco Sánchez Múgica
Ocio en la ciudad
MARÍA DEL MAR MORENO
Flamenco
Descuento G-25/ Descuento 6/ Cupo Centros Educativos
Lunes, 31 de octubre, a las 20.30 horas
COMPRAR
“La libertad es lo más grande de la vida. La libertad y la muerte”
“Todo lo que tiene soníos negros tiene duende”.
Manuel Torre
Habla Antonia la Gamba, su mujer, la madre de sus hijos, bailaora frustrada, celotípica con razón y resignada a cohabitar junto a una fuerza ciega. Nadie absolutamente nadie le conoció a fondo. Pero después de nadie, la primera ella. Galgos, gallos y relojes, las obsesiones del genio con mayor cultura en la sangre. Palabra de Federico García Lorca. El majareta es el loco. “Y un loco lo mismo puede hacer cosas inolvidables que cosas garrafales”. El mejor seguiriyero de todos los tiempos, el mejor saetero, el alma libérrima de lo más hondo del enigma mismo del flamenco. “¡Ay, esos siguiriyeros! Nunca tuvieron buen fin, ni buen fario”.
Escribe Gala: “No es jamás un juego ni un espectáculo, sino el chorro vivo del llanto, el desesperado ulular del ser humano injustamente ofendido, una manera más honda de suspirar, una necesidad. Por eso gesticula el cantaor como un agonizante”. Siempre por los rincones, defensor del silencio como “una cosa mu’ grande”. Siempre jugando con sus gallos ingleses y sus galgos, y dándole cuerda a los relojes de un tiempo detenido y eterno. Todo es eternidad, lo que antes fue y lo que ahora es.
En el campo. En la alcoba. En los reñideros. En Sevilla, en el Novedades. Junto a las dos torres de la Alameda de Hércules, bebiéndose la vida. Siempre por los rincones. Inaprensible, un cantaor que canta cuando no le queda más remedio. La inasible discusión entre lo viejo y lo nuevo: Torre vs. Chacón. Chacón vs. Torre. ¿Quién manda en el corral del cante? “Por la boca van cantando cada vez más muertos”. “El cante se va haciendo a medida que se canta. Igual que se hace un pozo, sacando tierra hasta que llega el agua”.
¿Es la bailaora la que encierra en su alma al genio cantaor de Torre? ¿Es el cantaor el que desata la furia bailaora movida por los empujones de su corazón en cada momento? Nadie como la figura de Manuel Torre, “el tronco negro del Faraón”, custodio de lo jondo inmortal y esencial, ese ajeno a modas fugaces y de mercadotecnia, para inspirar la nueva creación artística de la compañía de María del Mar Moreno.
“No se dejaba llevar por la corriente, el terreno trillado (…) En el cante jondo lo que hay que buscar siempre hasta encontrarlo es el tronco negro del Faraón”, dijo Alberti poéticamente que le confesó Torre. La síntesis, al fin, del espíritu de una compañía que aborda ahora en esta aproximación flamenco-dramática el sentido de la realidad y el mito, el amor por lo inmortal. Más invocación que evocación. Mientras hilan las parcas mi mortaja… Siempre por los rincones, flamenco por necesidad. “Ahora sí que estoy callá Manué”, zanja La Gamba.
A Juan de La Zaranda y Diego Rubichi.
Paco Sánchez Múgica
MARÍA DEL MAR MORENO
Flamenco
Descuento G-25/ Descuento 6/ Cupo Centros Educativos
Lunes, 31 de octubre, a las 20.30 horas
COMPRAR
“La libertad es lo más grande de la vida. La libertad y la muerte”
“Todo lo que tiene soníos negros tiene duende”.
Manuel Torre
Habla Antonia la Gamba, su mujer, la madre de sus hijos, bailaora frustrada, celotípica con razón y resignada a cohabitar junto a una fuerza ciega. Nadie absolutamente nadie le conoció a fondo. Pero después de nadie, la primera ella. Galgos, gallos y relojes, las obsesiones del genio con mayor cultura en la sangre. Palabra de Federico García Lorca. El majareta es el loco. “Y un loco lo mismo puede hacer cosas inolvidables que cosas garrafales”. El mejor seguiriyero de todos los tiempos, el mejor saetero, el alma libérrima de lo más hondo del enigma mismo del flamenco. “¡Ay, esos siguiriyeros! Nunca tuvieron buen fin, ni buen fario”.
Escribe Gala: “No es jamás un juego ni un espectáculo, sino el chorro vivo del llanto, el desesperado ulular del ser humano injustamente ofendido, una manera más honda de suspirar, una necesidad. Por eso gesticula el cantaor como un agonizante”. Siempre por los rincones, defensor del silencio como “una cosa mu’ grande”. Siempre jugando con sus gallos ingleses y sus galgos, y dándole cuerda a los relojes de un tiempo detenido y eterno. Todo es eternidad, lo que antes fue y lo que ahora es.
En el campo. En la alcoba. En los reñideros. En Sevilla, en el Novedades. Junto a las dos torres de la Alameda de Hércules, bebiéndose la vida. Siempre por los rincones. Inaprensible, un cantaor que canta cuando no le queda más remedio. La inasible discusión entre lo viejo y lo nuevo: Torre vs. Chacón. Chacón vs. Torre. ¿Quién manda en el corral del cante? “Por la boca van cantando cada vez más muertos”. “El cante se va haciendo a medida que se canta. Igual que se hace un pozo, sacando tierra hasta que llega el agua”.
¿Es la bailaora la que encierra en su alma al genio cantaor de Torre? ¿Es el cantaor el que desata la furia bailaora movida por los empujones de su corazón en cada momento? Nadie como la figura de Manuel Torre, “el tronco negro del Faraón”, custodio de lo jondo inmortal y esencial, ese ajeno a modas fugaces y de mercadotecnia, para inspirar la nueva creación artística de la compañía de María del Mar Moreno.
“No se dejaba llevar por la corriente, el terreno trillado (…) En el cante jondo lo que hay que buscar siempre hasta encontrarlo es el tronco negro del Faraón”, dijo Alberti poéticamente que le confesó Torre. La síntesis, al fin, del espíritu de una compañía que aborda ahora en esta aproximación flamenco-dramática el sentido de la realidad y el mito, el amor por lo inmortal. Más invocación que evocación. Mientras hilan las parcas mi mortaja… Siempre por los rincones, flamenco por necesidad. “Ahora sí que estoy callá Manué”, zanja La Gamba.
A Juan de La Zaranda y Diego Rubichi.
Paco Sánchez Múgica












