Jerez de la Frontera, con una población superior a los 200.000 habitantes y una climatología caracterizada por veranos extremadamente calurosos, enfrenta un desafío urgente en términos de adaptación urbana y protección de la población vulnerable.
La exposición a temperaturas extremas afecta de forma especial a personas mayores, personas con patologías crónicas, personas en situación de aislamiento, dependencia, discapacidad, sinhogarismo o viviendas con mala climatización. El Ministerio de Sanidad señala que el calor excesivo puede provocar deshidratación, insolación, calambres y golpe de calor, y que los factores sociales como la marginación, el aislamiento y las malas condiciones habitacionales incrementan la vulnerabilidad.
La Junta de Andalucía identifica como grupos de especial atención a las personas mayores de 65 años con patologías, discapacidad, polimedicación o viviendas difíciles de refrigerar, así como a personas sin hogar o que viven solas. También establece niveles de alerta por calor: verde, amarillo, naranja y rojo.





